PO 1019 Publicado 28/11/2007


DEFENDAMOS AL CASINO Y LAS LUCHAS OBRERAS, Y A BOLIVIA Y A VENEZUELA CONTRA EL IMPERIALISMO

El matrimonio presidencial se encuentra ocupado por los ajetreos del cambio de mando.

Es comprensible, aunque no vaya a cambiar ni el mobiliario ni la vajilla.

El gabinete simplemente rota, como en el vóley, o en algún caso entra un suplente.

Pero esta escenificación sirve como pantalla para ocultar su complicidad con procesos internos e internacionales que apuntan a derrotar las principales luchas populares.

Lo obsesiona derrotar la gran lucha de los compañeros del Casino Puerto Madero y la de los del Pescado de Mar del Plata.

En estas dos luchas descollan los piquetes formados por centenares de compañeros de base, que cubren las 24 horas, y por la presencia de una aguerrida vanguardia de trabajadores jóvenes.

Por otro lado, Alberto Fernández ya anunció que piensa ignorar el fallo de la Corte que reconoce a los jubilados el ajuste por inflación — hablando al mismo tiempo por Néstor y por Cristina.

Aunque ya formaba parte del círculo oficial, el nombramiento del presidente de la francesa Peugeot como embajador en Francia es sintomático.

El ‘antiimperialista’ que está ahora había sido nombrado cuando se produjo el choque con la francesa Aguas ‘Argentinas’.

Con Sarkozy parece que la cosa es diferente, o se trata probablemente de la necesidad de arreglar con los acreedores nucleados en el Club de París.

Este nombramiento hace dudar de que el Senado convalide el reemplazo de los tickets por dinero, ya que perjudicaría a la principal empresa que explota el salario en negro: la francesa Accor.

Si se trata de terminar con el negreo del salario habría que suprimir a las agencias de empleo, el trabajo por tiempo parcial y los negociados por pasantías con las camarillas de las universidades — y, claro está, incorporar a los contratados de la administración pública a la planta permanente (en especial a los que cobran por Plan Trabajar) y llevar todos los adicionales al básico.

Pero el punto central de este momento es la actitud encubridora que ha adoptado el gobierno ante las iniciativas golpistas de la derecha en Bolivia, y en el caso de Venezuela a partir de la ruptura diplomática provocada por el derechista Uribe.

Es un silencio que se desparrama por todo el arco ‘nacional y popular’.

La pitada conspirativa la dieron Zapatero y el reyezuelo en Chile, y los Kirchner tienen importantes negocios con los españoles.

Por cierto que Morales y Chávez son víctimas de sus propias contradicciones políticas, características de un nacionalismo de contenido capitalista.

Mientras de un lado plantean un programa de transformaciones sociales parciales, por el otro se esfuerzan por impedir que los trabajadores intervengan con sus propios medios, esto porque defienden el sistema capitalista y sus instituciones fundamentales.

La reforma boliviana sigue en el intento de pactar con la derecha, en tanto que la venezolana no pasa de la pretensión de reforzar un régimen de poder personal dentro de los marcos capitalistas.

Rechazamos las dos.

Pero esas reformas se han transformado también en el pretexto conveniente para reactualizar las actividades golpistas y contrarrevolucionarias del imperialismo bajo el taparrabos de la defensa de la democracia.

No es la primera vez que el gorilismo opera de esa manera.

Llamamos a aplastarlo para defender nuestros derechos sociales y políticos

No, por supuesto, mediante el voto disciplinado a la reforma constitucional regimentadora de Chávez, ni el texto de compromiso con la derecha de Evo Morales, los cuales jamás servirán, como no han servido nunca, para impedir un golpe.

De ningún modo sometiéndonos a la política del nacionalismo, que por sobre todas las cosas pretende impedir la irrupción independiente de los explotados.

Sino mediante la movilización en toda América Latina.

Denunciamos que el silencio distraído de los Kirchner equivale a una complicidad con los desestabilizadores.

Lo mismo hizo Perón, en 1973, cuando se preparaba el golpe contra Salvador Allende.

A la generación actual de luchadores le cabe la tarea de aplastar en el nido a los candidatos a Pinochet, sean civiles o militares, de Bolivia o Venezuela.

La necesidad de la revolución social se plantea como una tarea actual en toda América Latina (como lo demuestran también las huelgas en Chile, las insurrecciones en México, los levantamientos en Perú, las rebeliones provinciales en Argentina).

Pero ellas no serán llevadas adelante por los políticos, carreristas o militares nacionalistas sino por la clase obrera organizada en un partido político independiente.

Por la Unidad Socialista de América Latina.



PO 1019 - DEFENDAMOS LOS PROCESOS NACIONALES CONTRA EL IMPERIALISMO



La situación política de los últimos días se encuentra definida por las crisis de los procesos nacionalistas en América Latina, en particular en Bolivia y Venezuela. En este marco se ubican también la provocación del reyezuelo franquista en Santiago de Chile, así como la decisión del colombiano Uribe de poner fin a la mediación de Chávez para facilitar un canje humanitario de prisioneros con las Farc.

En Bolivia, los pulpos petroleros y los mayores latifundistas han lanzado un lock-out contra el gobierno de Evo Morales; el acuerdo establecido para sacar una Constitución pactada había fracasado por completo hacía bastante tiempo. Las petroleras internacionales se han ‘sentado’ sobre las reservas de gas del país y están incumpliendo con las prioridades de abastecimiento al mercado interno, a la Argentina y, por último, a Brasil. Las masas campesinas de las regiones gobernadas por la derecha han comenzado a movilizarse contra las milicias armadas de los latifundistas. Aunque la vigencia de la reforma constitucional que el gobierno está procesando a las apuradas depende de un futuro referendo, la derecha no acepta llegar a esta alternativa. Reclama una autonomía regional que dejaría al gobierno central sin los recursos necesarios para timonear el Estado. Todavía son posibles nuevos pactos entre el oficialismo y la derecha, pero el margen para ellos y sus alcances son cada vez más reducidos.




En Venezuela, mientras tanto, un planteo de reforma constitucional que lucía de fácil aprobación hace un par de meses, se enfrenta ahora a la posibilidad de salir airoso con una débil diferencia de votos, lo cual cuestionaría su vigencia y aplicación, e incluso la gobernabilidad. Dentro del chavismo han surgido contradicciones insalvables, tanto por arriba como por abajo. Por arriba, porque una parte del cuerpo militar se resiste a que Chávez transforme a las fuerzas armadas en un coto personal, y advierten el peligro de tener que enfrentar, en esas condiciones, una creciente polarización política. Por abajo porque, por un lado, la inflación y el desabastecimiento han agravado la situación social y, del otro, porque se ha desarrollado una oposición, aún débil, a la tendencia del gobierno a regimentar a las organizaciones populares, en especial los sindicatos, y debido a la manifiesta corrupción dentro del elenco gobernante. La derecha ha salido a explotar estas contradicciones e incluso se ha encontrado con el surgimiento de una oposición militante al chavismo en la masa del movimiento universitario. La derecha está blandiendo la bandera de la democracia para disfrazar sus intereses anti-nacionales y establecer un régimen represivo. Los auxilia en su tarea la desorganización económica causada por la inflación (que amenaza de muerte a la reforma monetaria del gobierno), la imparable corrupción del aparato estatal y el saqueo financiero que lleva adelante la banca privada por medio del mercado negro de divisas.
En vez de nacionalizar a los bancos y de impulsar una deliberación política en el ejército, Chávez promueve una reforma dirigida a consagrar un régimen de poder personal, la regimentación de las organizaciones populares, y la obediencia y sujeción absoluta de los distintos niveles de las fuerzas armadas.

En este marco de crisis, el presidente colombiano, Uribe, un ultraderechista, desbancó a Chávez de su papel de mediador en el “canje humanitario” de prisioneros entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc. Se trata de una provocación muy clara. Por un lado, reafirma la política oficial de darle una salida militar al conflicto armado en Colombia. Por el otro, se anticipa al resultado electoral del próximo domingo con una línea golpista.
El episodio pone al desnudo las limitaciones de la política internacional de Chávez, quien creyó que podría convertirse en el vehículo de un compromiso con el Estado terrorista de Uribe (que oficia como peón de Bush), desarticular por esta vía el Plan Colombia y neutralizar la estrategia de Uribe, que es la de tomar por asalto los bastiones de las Farc. Chávez ha respondido con una implacable denuncia de la provocación. Se ha abierto una crisis internacional que puede convertirse en explosiva, porque Uribe ha fracasado reiteradamente en conseguir la solución del conflicto armado. Esto podría estimular el desarrollo de una corriente nacionalista en las fuerzas armadas colombianas — en especial porque, para gran parte de los analistas, Uribe no tendría condiciones de frenar el constante crecimiento electoral del centroizquierda — , que se ha registrado en los últimos años en Colombia.

Este cuadro general pone en una adecuada perspectiva el atropello del reyezuelo de Madrid en la reciente ‘cumbre’ Iberoamericana. Como ahora lo admite el progre-monárquico El País (11/11), la actuación del reyezuelo fue una operativo de Estado premeditada, que “fue acordada con Zapatero”. Como también lo admitió el canciller del Estado español, Miguel Moratinos, “Está claro que no compartimos su visión (la de Chávez) y esto ha saltado” (El País, 11/11). Por la boca de Moratinos hablan Repsol, el Banco Santander, BBVA, Telefónica y otros.

El resumen de todos estos hechos es que se está creando en América Latina una situación atípica, de características excepcionales, que combina las crisis de los proyectos nacionalistas burgueses con la oportunidad que estas crisis ofrecen al imperialismo para rehacer sus fuerzas sociales diezmadas o dispersas, y reintentar la contención o el aplastamiento de los movimientos nacionales de masas.

De Calafate...

Mientras ocurría todo esto en América Latina, ¿dónde estaban los Kirchner? ¿De qué lado? ¿Dónde estaban los nacionales y populares de la Argentina? ¿Dónde estaban los Bonasso, los D’Elía, Tumini o Kunkel? ¿Y los Lozano y Solanas?

El matrimonio eligió callarse desde el lugar preferido para sus grandes ‘borradas’: la mansión de Calafate. Pero antes de subirse al avión, el Presidente tuvo tiempo del calificar al reyezuelo madrileño de “el mejor político de España”, mientras los voceros de Repsol, Telefónica o el BBVA, acicateados, salían a reclamar “seguridad jurídica” para sus operaciones en el continente.

Cuando Kirchner firmó con Evo — hace tres meses — , el acuerdo por un suministro diario de veinte millones de metros cúbicos diarios de gas a la Argentina, le ofreció su “apoyo” en el caso de que “las empresas se pongan duras, y no quieran sacar el gas”. Pura bravuconada, porque ahora que los pulpos petroleros declaran una verdadera huelga de inversiones en el altiplano, Kirchner calla como si obedeciera a una orden del rey. Lula fue incluso más claro, porque anunció que Brasil se retiraba del proyecto petrolero de Mariscal Sucre, en Venezuela, cuyas reservas debían alimentar el megaducto hacia la Argentina. Lula y Kirchner liquidaron el Gasoducto del Sur, al anunciar la construcción de plantas regasificadoras en Uruguay y Argentina, para poder importar gas licuado por mar. Lula y Petrobras le ofrecieron a la futura Presidenta la provisión de gas boliviano y, más adelante, brasileño, transportado en barcos (o sea que el gas boliviano saldrá por puertos brasileños). “Cristina se deslumbró con esos proyectos en Brasil” (La Nación, 21/11). En la misma reunión, Cristina y Lula acordaron apurar la firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur e Israel, para anticiparse a un ingreso de Venezuela al Mercosur.

La diplomacia kirchnerista y su izquierda, tan activas en 2003 para “contener” la insurrección obrera y campesina en Bolivia, han hecho mutis frente al levantamiento gorila de días pasados.


...a Davos

El encubrimiento de las conspiraciones imperialistas por parte de la diplomacia oficial argentina se complementa con el afán que ella ha puesto en aceitar los lazos con “la comunidad internacional”. El futuro embajador argentino en Francia será el presidente local de Peugeot, “en un claro mensaje de acercamiento a la administración de Sarkozy” (El Cronista, 26/11). Esa misma diplomacia está aceitando los contactos para la concurrencia de Cristina al Foro de Davos, del cual en el pasado había dicho que era “lo mismo que el FMI”. Allí buscará arreglar con el llamado Club de París. Pero allí mismo también comprobará que para conseguir financiamiento para pagar deuda externa, deberá además arreglar también con los bonistas que no aceptaron el canje y aumentar las tarifas de los servicios públicos.
Si al final del camino cumpliera con todos los requisitos, descubrirá que la crisis internacional ha dejado a los grandes bancos sin capacidad para financiar nada. O sea que, para salir del pantano, el ‘nuevo’ gobierno ha elegido meterse en un callejón sin salida.

Es decir que los Kirchner y los militantes nacionales de la Argentina han decidido jugar de encubridores del imperialismo en la crisis que afecta a Bolivia y a Venezuela, en función de sus intereses de clase: el refinanciamiento de la deuda pública argentina y la asociación del capital nacional con el internacional. En ese punto llama la atención el silencio de la prensa argentina acerca de la decisión oficial de aceptar un acuerdo en el marco de la Organización Mundial de Comercio, que reduciría drásticamente los aranceles de importación industrial a cambio de un recorte de los subsidios agrícolas por parte de Estados Unidos y Europa. Este recorte no constituye, sin embargo, ninguna concesión, porque esos subsidios han dejado de ser operativos debido a los elevados precios internacionales que han alcanzado los productos agrícolas (ver nota). Al final, el ‘modelo productivo’ acabará en el museo.


Movilización anti-imperialista

En definitiva, lo fundamental de la situación política argentina, en las vísperas del cambio presidencial, no son las zancadillas que se hacen los miembros de la camarilla oficial ni las rotaciones en el gabinete. Debido a la presión de los intereses de clase, los Kirchner se han alineado con las conspiraciones en curso contra los procesos nacionales e indigenistas, cumpliendo el papel de encubridores. Entre esos intereses de clase hay que incluir por sobre todo la necesidad de los Kirchner de poner fin a las luchas obreras en la Argentina, que los Moyano y los Yasky no logran frenar o desviar. El nacionalismo kirchnerista sufre sus propias contradicciones de clase, con diferencias apenas de grado respecto de las que golpean a Evo o a Chávez.

En estas condiciones, llamamos a desplegar en el país una activa movilización en defensa de los procesos nacionales y de las rebeliones populares en todo el continente, desde una posición de defensa y desarrollo de la autonomía y la independencia de la clase obrera, tanto sindical como política. Ganemos la calle contra el golpismo gorila o fascista, por la nacionalización sin pago del petróleo y el gas en todo el continente; por la confiscación del latifundio y la satisfacción de las reivindicaciones de las masas campesinas; por la nacionalización de la banca y del comercio exterior; por el salario mínimo igual al costo de la canasta familiar y por el control obrero de la producción.

Por la unidad socialista de América Latina.

Marcelo Ramal



Nadie debe llamarse a engaño. En bolivia se encuntra en ejecución un golpe de la oligarquía terrateniente, los pulpos petroleros y la derecha contra las masas campesinas, indígenas y obreras.
Han convocado un paro cívico en los estados del oriente, reclamando la nulidad de la Asamblea Constituyente, el juicio político al presidente Evo Morales y la autonomía de sus distritos. En paralelo a la acción de la oligarquía de oriente, las petroleras internacionales se han `sentado´ sobre las reservas de gas del país y están saboteando el abastecimiento al mercado interno de Bolivia, a la Argentina y, por último, al Brasíl.
El golpe de los latifundistas y pulpos extranjeros comienza a ser enfrentado por los trabajadores.

Las masas campesinas de las regiones gobernadas por la derecha se movilizan contra las milicias armadas de los latifundistas.
El lock-out de los patrones y oligarcas contra el gobierno de Evo Morales se produce luego del fracaso completo del acuerdo establecido entre unos y otros para sacar una Constitución pactada.

En Venezuela también se encuentra en marcha un proceso conspirativo a partir de las provocaciones del reyezuelo de la zarzuela en Chile y de la ruptura de la mediación humanitaria ordenada por el derechista Uribe, o sea Bush.
Frente al levantamiento de la derecha y las amenazas de sececión en Bolivia, el gobierno "nacional y `popular" de Kirchner no ha dicho una sola palabra. Comparten el silencio los `izquierdistas´ Lula, Kirchner, y Tabaré Vazquez, y sus secuaces `progresistas´ o `nacionales y populares´.
En el caso de Venezuela se han puesto de acuerdo para sabotear la construcción del gasoducto del Sur.

Ganemos la calle contra el golpismo gorila o facista, por la nacionalización sin pago del petróleo y el gas en todo el continente; por la confiscación del latifundio y la satisfacción de las reivindicaciones de las masas campesinas; por la nacionalización de la banca y el comercio
exterior; por el salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, y por el control obrero de la producción.
Por la unidad socialista de América Latina.



Ultimos Comunicados de Prensa.


ANTE EL AUMENTO DE LAS DIETAS DE LOS CONCEJALES, URGENTE AUMENTO SALARIAL A LOS TRABAJADORES MUNICIPALES:

Como moneda de cambio, por el voto afirmativo al presupuesto que incluye un impuestazo de mas del 70%, los ediles se aumentaron las dietas a $ 9000, violando la ley orgánica de las municipalides que autoriza hasta un máximo de 5 sueldos de la categoria inferior del escalafón administrativo, llevando la diferencia actual a 10,84 sueldos de dicha categoria. Ante esta decisión de los ediles que demuestra que tan lejos estan ellos y la institución que integran de la democracia y de la soberania popular que dicen defender, el Partido Obrero sostiene el aumento inmediato de los sueldos de los trabajadores municipales en un 100% para adecuarlos a los ingresos de los concejales y respetar la ley orgánica, así como el pase a planta permanente de todos los trabajadores contratados y el pago de un doble aguinaldo ante el constante aumento del costo de vida.-





El Partido Obrero rechaza la resolución del Concejo Deliberante de Garcia:

Ante la aprobación en el Concejo Deliberante del presupuesto 2008, enviado por el ejecutivo un dia después de las elecciones del 28 de Octubre, donde el pueblo de Vicente Lòpez se desayuna entre otras cosas con un aumento del A.B.L. que ronda el 72% promedio.

El Partido Obrero denuncia la perfidia del intendente Garcia que le mintió al electorado para ser votado y reelecto por sexta vez consecutiva y del Concejo Deliberante que votó el mismo sin ningún cuestionamiento. El paso posterior es la audiencia con los grandes contribuyentes que definirá la zonificación y a partir de esto el porcentaje de aumento concreto para cada barrio, que no es más que un nuevo engaño. Ninguna confianza en esta reunión con algunos de los principales evasores que prentenden descargar las mayores tasas sobre la población trabajadora y la clase media del distrito.-

Proponemos: ningún aumento del A.B.L. a los poseedores de una vivienda única y que sus ingresos no superen el costo de la canasta familias ($ 3000). Cese inmediato de las intimaciones y amenazas de desalojo a las familias que no pudieron pagar las tasas por la crisis (desocupación, etc.). Ningún desalojo por deudas en el distrito para vivienda única.

Por impuestos progresivos a las mansiones y grandes emprendimientos capitalistas para desarrollar las obras necesarias en salud, educación, vivienda, para llevar el salario minimo de los municipales al costo de la canasta familiar y el pase a planta permanente de todos los trabajadores contratados por el municipio.

Ante la creciente inflación, que el Concejo Deliberante vote el pago de un doble aguinaldo para todos los trabajadores municipales.

PO 1018 Publicado 21/11/2007

Los legisladores de la Ciudad de Buenos Aires saben muy bien que la seguridad en el tránsito no está determinada por la ‘imprudencia’ de choferes de colectivos o de taxis, sino por un régimen de transporte público que privilegia el beneficio del capitalista y no la seguridad del público ni de sus trabajadores.

Saben que el régimen laboral de choferes y taxistas los agota y los destruye.

Así se lo han explicado sus asesores y así se encuentra establecido en la Comisión de Transporte.

Pero por razones de “política de Estado” decidieron hacer la de Blumberg y aplicar la mano dura a los trabajadores del volante.

Macri no va a debutar mejorando condiciones de trabajo y abandonando la demagogia de la seguridad.

No lo va a hacer tampoco la nueva Presidenta, que quiere inaugurar un pacto social que congele las condiciones de trabajo por todo su mandato.

La ‘razón de Estado’ ha sido invocada para justificar la alianza de macristas y kirchneristas.

Pero si eso los une, es entonces muy poco lo que los separa.

La seguridad en el tránsito depende de la calidad de las condiciones de trabajo de los que atienden esa seguridad.

Para eso es necesario que los trabajadores del volante cumplan jornadas que no excedan las seis horas, sin afectar el salario, y que puedan controlar las condiciones de las unidades que manejan y las condiciones en que lo hacen.

La ofensiva contra choferes y taxistas ha hecho saltar el verdadero problema: el régimen laboral.

No es un problema de la Ciudad, lo es de todo el país.

No ocurre solamente en el transporte, también vale para los fileteros de Mar del Plata, que trabajan en condiciones de insalubridad y en negro.

Vale también para los trabajadores del Casino —un fumadero flotante en la ribera del Plata.

La conquista de las seis horas en el transporte sería una revolución laboral y transformaría la calidad de vida de las grandes ciudades de Argentina.

PO 1018

Quien quiera ver en los integrantes del futuro gabinete d e Cristina a expresiones de una u otra fracción capitalista, perdería el tiempo. Simplemente responde a las pujas y relaciones de fuerza de un régimen de camarillas.

No se trata solamente de la confirmación de Julio de Vido y Alberto Fernández, emisarios directos de Kirchner que manejan más de la mitad del presupuesto nacional: uno, las obras “públicas”; el otro, los “superpoderes”. Elementos de la camarilla presidencial asumirán también el control del Ministerio de Acción Social y de Salud. Aníbal Fernández pasa al Ministerio de Justicia (llevándose la estratégica Secretaría de Seguridad) para poner en vereda un Poder Judicial que se va de madre y una Corte que se va dividiendo políticamente, cada vez más, para preservar — como un botín personal— el vínculo con otra camarilla, la de las “fuerzas de seguridad”. La “novedad” que presenta, Martín Lousteau — un burócrata que a pesar de su juventud, sirvió a las administraciones menemo-duhaldistas y aliancistas, sin privarse en el camino de colaborar “ideológicamente” con Francisco de Narváez— , carece de relieve, precisamente porque no podrá ser más que un peón del clan matrimonial. Lousteau no podrá contar con “una Afip que se volvió autónoma, Obras y Servicios Públicos que es otra cartera y secretarías ocupadas por personas que informan directamente a la Casa Rosada” (La Nación, 18/11). El anuncio de un nuevo ministerio de “Ciencia, Tecnología e Innovación” sólo sirvió para que la intelligentzia “progre” renovara sus expresiones de apoyo al gobierno, mientras la Conadu Histórica denunciaba que el presupuesto 2008 “consolida el vaciamiento de la universidad pública en todas sus expresiones”. En todo caso será un ministerio que someterá lo ‘público’ a lo ‘privado’.

Carestía, crisis energética, política exterior

La suba de las retenciones le servirá al gobierno para sumar 3.000 millones de dólares anuales a la caja del Estado. Pero continúa la escalada inflacionaria del trigo, las naftas o la leche, así como de los combustibles, que en sólo quince días aumentaron un 20 por ciento. El precio neto de la leche en polvo exportada subió con 25 por ciento. Mientras coloca en la agenda la “contención de la inflación”, el kirchnerismo deja correr el “reacomodamiento de precios” que exigen todos los lobbies patronales.

La agenda de crisis continúa con la penuria de la energía. La reunión entre Cristina y Lula abundó en promesas de una “cooperación entre Petrobras y Enarsa”, pero para esto deberán superarse los choques que Kirchner tuvo con el pulpo brasileño en Bolivia y con la venta de Transener. Para que Petrobras se asocie con Enarsa, la futura Presidenta deberá cambiar las reglas del juego petrolero, o sea liberar los precios. Para esto deberá arreglar primero el desaguisado con Repsol, que se resiste a malvender el 40 por ciento de sus acciones a grupos locales vinculados con la camarilla.

Las provincias

Con el aumento de las retenciones, que son impuestos que no se coparticipan, el gobierno se asegura reforzar la extorsión sobre los estados provinciales. Necesita controlar a más de un gobernador, incluido Scioli, si además quiere en serio pasar a presidir el Partido Justicialista, como asegura.

En el caso de la Capital, los insultos de Aníbal Fernández contra Macri demuestran que la cuestión del traspaso policial seguirá siendo resistida por el kirchnerismo, pero como parte de un paquete más vasto: “el juego y el puerto, por ejemplo, significan ingresos multimillonarios” (La Nación, 16/11). La pugna incluye una liberalización del negocio de juego, por la que presionan los monopolios turísticos en la Ciudad.

El movimiento obrero

En la agenda de la camarilla, la regimentación del movimiento obrero ocupa un lugar de excepción. Rosendo Fraga aludió a la preocupación que le causa al gobierno la inquietud en las bases obreras y el activismo de los opositores a la burocracia sindical. La huelga marplatense es un estallido masivo de los obreros del pescado contra el trabajo en negro y flexibilizado. La crisis planteada con el sistema de “puntajes” para los choferes en la Capital ha sacado a la luz las enormes tensiones que se acumulan entre los trabajadores del transporte. La huelga de los fraccionadores de gas, que acaba de arrancar un “refuerzo” salarial, demuestra la deliberación instalada en favor de un aumento de emergencia o, en su defecto, de un aguinaldo doble. La lucha de los docentes de Capital y provincia no se detiene. De Vido y Tomada han sido confirmados en el gabinete para continuar los negocios con los Moyano, Fernández de UTA, Cavalieri o Yasky, o sea una sociedad anónima para contener las luchas obreras.

Hace dos semanas, los voceros del kirchnerismo celebraban el retroceso electoral de la izquierda, pero ahora reiteran su “preocupación” anterior por “ese activismo sindical que está en todos lados”. La tendencia que pretendieron confinar en los comicios reaparece en todos los recovecos del proceso social.

Asumimos la lucha por la agenda que reclaman los trabajadores: el doble aguinaldo, un aumento de emergencia y un básico equivalente al costo de la canasta familiar; contra la flexibilización y el tercerismo; por las seis horas para todos los choferes de taxis y colectivos.

Vamos por la victoria de la lucha del Casino, por la defensa de las empresas recuperadas en peligro; por Gualeguaychú, que ha reforzado su lucha aún con Botnia funcionando.

Marcelo Ramal

Por las seis horas de trabajo en el transporte público

La crisis del tránsito en la ciudad tiene más de una explicación; antes que nada un brutal régimen laboral. Al igual que en el caso de los camioneros, es cada vez menor la cantidad de propietarios de taxi. La inmensa mayoría de los taxis de Buenos Aires tienen peones. Las llamadas prestatarias son grandes empresas que alquilan los taxis con un sistema perverso: el trabajador tiene que trabajar entre 12 y 14 horas para pagar el alquiler. El alquiler es fijo; según el día, puede ser el 50, el 60 o el 80 por ciento de la recaudación. Miles de trabajadores de taxi trabajan “para otros” entre siete y ocho horas. La necesidad de recaudar es casi de supervivencia. No existe legislación alguna sobre estas prestatarias que se han transformado en verdaderos usureros de los trabajadores.
Por otro lado, las compañías de radio-taxi impulsan una carrera de locos, pues el taxista tiene que competir por el pasajero que acude a estas compañías. El chofer maneja con el micrófono en la mano para llegar primero al cliente. Las prestatarias y los radiotaxis constituyen una verdadera mafia.

También el chofer de colectivo está sometido a una brutal presión: los tiempos impuestos por las empresas hasta cada destino. Las patronales del transporte aumentan cada día el número de sus inspectores de tránsito, que “marcan”, amonestan y hasta llevan al despido a quienes no cumplan con los tiempos impuestos por las empresas. Tampoco hay legislación alguna sobre estos tiempos.

El chofer de colectivo levanta y baja miles de pasajeros en un transporte de trece metros de largo. Un parte muy importante de ellos también trabaja entre 10 y 12 horas sin que las empresas paguen ni siquiera las horas extras reglamentarias, pues se ha instituido un sistema de cobro “por vuelta” y también por recaudación, que transforma al chofer, al igual que a los taxistas, en un “caza-pasajeros”. Las patronales, bajo la mirada cómplice de la burocracia sindical, han destruido los convenios laborales. Hoy ni siquiera se cumplen los descansos reglamentarios entre vueltas y nadie controla realmente el estado de mantenimiento de los vehículos.

Macri defiende la penalización por puntajes con el argumento de que está implantada en Europa. Pero no dice que allá los choferes trabajan seis horas, que existe un legislación estricta sobre el trabajo en taxis y que todos los vehículos tienen un tope de horas trabajadas anuales rigurosamente controladas. Tampoco habla de los sueldos que cobran y que está abolido el trabajo a destajo en el transporte público.

Hay que cambiar la legislación laboral en el transporte, empezando por el establecimiento de la jornada de seis horas sin modificar los salarios.



PROYECTO DE LEY

El proyecto de ley que publicamos a continuación será presentado en las próximas horas en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. El lunes 26, una delegación del Partido Obrero concurrirá a una reunión conjunta de las comisiones de Tránsito y de Justicia, prevista para discutir la ley de los “puntajes”. Allí, en la primera parte de esa reunión, la delegación del PO expondrá el contenido de este proyecto.

Artículo 1°. Se dispone la jornada de 6 (seis) horas diarias y 36 (treinta seis) semanales para todos los trabajadores que se desempeñan como choferes del transporte público automotor de la Ciudad, en sus modalidades de ómnibus de corta distancia (colectivos) o taxímetros. Queda comprendido en esta modalidad el personal de toda empresa de transporte cuyos recorridos transiten, total o parcialmente, a la Ciudad de Buenos Aires, con independencia de la residencia física o legal de sus cabeceras de línea.

Artículo 2°. Entre la finalización de un turno y el comienzo del otro no podrá haber menos de 16 horas. El personal deberá tener, dentro de cada ciclo de 7 días, un descanso hebdomadario no inferior a 38 horas.

Artículo 3°. La aplicación de la presente ley reducirá la jornada laboral sin afectar el salario que en ningún caso será inferior al percibido hasta la aplicación de la misma, incrementándose el salario horario en la proporción correspondiente.

Artículo 4°. La jubilación de los trabajadores comprendidos en la presente ley se hará efectiva a los 55 años por realización de tarea insalubre.

Artículo 5°. Por la presente, se constituye una Comisión Obrera de Seguridad, Higiene y Salubridad en el transporte. La misma estará encargada de controlar el cumplimiento por parte de las empresas de las normas de higiene y seguridad vial, de mantenimiento y aptitud de las flotas de vehículos y de cumplimiento de las normas laborales previstas en esta ley.

Artículo 6°. La Comisión que dispone el artículo 5° de la presente ley se constituirá con tres miembros votados en elección directa por los peones de taxis de la Ciudad, y otros tres por los choferes del autotransporte colectivo. Los seis integrantes gozarán de los mismos fueros que los delegados gremiales.

Artículo 7°. La aplicación de la presente ley no podrá ser compensada económicamente por la empleadora por ninguna forma de flexibilidad laboral que aumente el ritmo de trabajo y por lo tanto agrave las condiciones de insalubridad propias de la tarea.

Artículo 8°. Dé forma.

ALCOYANA -Traición de la burocracia -

La textil Alcoyana, de Carapachay, despidió a 128 obreros, pocos días después de la anulación de la doble indemnización. Las burocracias AOT y Setia jugaron un papel abiertamente patronal. Esto fue favorecido por la posición de un sector del activismo (que responde al MAS) que planteaba “presionarla” para “que se pusiera a la cabeza” de la lucha.
El 21 de septiembre, la patronal despide 124 trabajadores; la AOT se negó a organizar a los obreros y hacer asambleas. Esto produjo una rebelión antiburocrática: los trabajadores rompieron los candados del portón y se unieron en asamblea con los empleados administrativos. En esa asamblea se votó el desplazamiento de los delegados AOT y se eligieron nuevos delegados, nunca reconocidos por la empresa ni el sindicato. Mientras tanto, los delegados de Setia jugaban un papel aparentemente más activo y le daban cierto marco legal a las decisiones de la asamblea.
El 23 de octubre, al vencer la conciliación obligatoria, la burocracia de Setia aceptó una mejora en el pago de las indemnizaciones, pero con todos los despedidos afuera. La asamblea de trabajadores rechazó esta posición y se resolvió una marcha y corte de Ader y Rolón. Ante esta situación, la patronal despidió a otros cuatro obreros y mandó a los delegados de la Setia a dividir la asamblea y a aceptar la oferta de la empresa de pagar el 100% de las indemnizaciones en ocho cuotas mensuales, incluyendo a los últimos cuatro despedidos. Los trabajadores de Alcoyana fueros entregados por la burocracia.
F. D.

PO 1017 Publicado 14/11/2007

Las luchas obreras ganan el escenario político nacional. La extendida huelga de los fileteros marplatenses, la lucha de la juventud del Casino, la movilización de los obreros del transporte, el Bauen que gana la calle para defender la continuidad de la gestión obrera.
Por otro lado, se extienden como una mancha de aceite los reclamos por doble aguinaldo.
Lo reclaman el Cuerpo de Delegados del Subte; de la Editorial Perfil; los maestros rosarinos de Amsafe; en los edificios telefónicos, Fargo y otras fábricas de la alimentación; la papelera Kimberley de Quilmes; los bancarios y el Smata.
Crece la deliberación por todo tipo de adicionales salariales.
Frente a esa movilización, el gobierno apeló a Infantería.
El voto que obtuvo en octubre, lo transformó en carros hidrantes y bastones largos.


Aníbal Fernández, el recordado hombre del “código penal en la mano” y de la Gendarmería en Santa Cruz, molió a palos con la Federal a los taxistas, mandó la Prefectura a la juventud del Casino y reprimió por cuarta vez en el puerto del Mar del Plata.
No se puede decir que la familia oficial lo haya dejado solo.
Al revés, movió todo su elenco.
Contra el Casino se movilizó, además de la empresa, una vieja amiga de la flamante Presidenta -la burocracia del Somu.
Moreno despidió a trece trabajadores apoyado por otra amiga: la patota de UPCN.
En su edad adulta, la juventud setentista encuentra su mejor aliada en la juventud lopezrreguista.
Así se anticipa el pacto social encargado de contener el desmadre inflacionario y la crisis energética.
El “cambio recién comienza”, pero De Vido y Alberto Fernández se quedan.
Moyano amenazó con Troya, pero dejó a la vera del camino a los compañeros reprimidos.
Yasky se transformó en columnista de Clarín para defender el “pacto con contenido social”, aunque sabe que lo que dice es un verso.
El mismo está traicionando las reivindicaciones de “contenido social” de los docentes bonaerenses.
La defensa del salario, de los convenios, contra el ajuste sobre maestros y estatales, vendrá de las asambleas obreras, contra el freno de la burocracia sindical.
Más que nunca: doble aguinaldo, salario equivalente a la canasta familiar y paritarias libres.
El único ‘derrame’ que acepta este gobierno es el de los deshechos cloacales de Botnia (y de Celulosa Argentina) en el río Uruguay; el de la “burguesía nacional” en el río Reconquista; y el de los pulpos mineros y petroleros en las napas de agua de la Patagonia y el noroeste argentinos.

PO 1017

Cristina Kirchner debió precipitar el anuncio de su nuevo gabinete por dos motivos. Primero, para ponerle fin a su primera “crisis de gabinete”, que estalló cuando Peirano, el hombre que Techint y la UIA pusieron en el Ministerio de Economía, anunció que no seguiría con la nueva presidenta. Segundo, para frenar la lucha de clanes capitalistas desatada en torno de la sucesión de Peirano. Detrás de los nombres y los anuncios, se está disimulando una crisis de carácter general.

Guerra de clanes

El retiro de Peirano se precipitó por sus “graves diferencias” con el secretario Moreno, y como parte de la pelea entre las cliques de Alberto Fernández, por un lado, y de De Vido, por el otro. Cristina confirmó a los dos en el cargo: las guerras de camarillas del gobierno que termina se trasladan intactas al que comienza.

¿Qué separa a los dos clanes? No se trata de “métodos de gobierno diferentes”, como se sugiere hoy cuando Alberto Fernández “lamenta” el “manejo desprolijo” del Indec. Mucho antes de que Moreno instalara a los matones de UPCN en el instituto de estadistícas, el “moderno” Alberto enviaba a la barra de Chacarita contra los trabajadores del Francés.

Es cierto, en cambio, que las dos camarillas chocan por “cuestiones de negocios”. De Vido maneja el fabuloso botín de la obra pública, con el cual ha privilegiado a ciertos grupos capitalistas. Precisamente, Peirano le acaba de objetar la “valuación y garantías” del proyecto del tren de alta velocidad a Rosario, es decir que tenemos a otro Skanska en puerta.
Pero, más de conjunto, la guerra de facciones coloca sobre el tapete todas las contradicciones del orden político y social del kirchnerismo, que la campaña electoral había disimulado.

“Normalización”

En su desplante, Peirano no actuó por cuenta propia. Antes de su paso al costado, el ministro tomó nota “del diagnóstico sombrío que recibió en su último viaje a Washington, en la asamblea anual del FMI”. Allí, “todos los funcionarios e inversores dejaron en claro que (para contener la inflación y negociar con el Club de París) desde diciembre habrá que tomar medidas de ajuste, como la moderación del gasto público, un incremento de las tasas de interés y una apreciación gradual del tipo de cambio” (La Nación, 13/11). Como se ve, el “productivista” Peirano también llevaba bajo el brazo un libreto de “enfriamiento” de la economía. Sus mandantes de la Unión Industrial lo comparten: para la burguesía nacional, la “desaceleración económica” y cierta revaluación de la moneda es el precio que debe pagarse para encaminar un aumento de tarifas y contener los reclamos salariales. Pero la más importante bandera de los patrones de Peirano es la “recuperación del crédito internacional”, es decir, reiniciar un ciclo de endeudamiento con el capital financiero. Para eso, le exigen al gobierno lo mismo que los jefes — actuales o jubilados— del FMI: cerrar el acuerdo con el Club de París y con los bonistas que no aceptaron el canje de 2005. Esto obliga, por supuesto, a un programa de impuestazos, de reducción de gastos sociales y de parte de los subsidios que, hasta hoy, frenaban los aumentos de tarifas.

Como se ve, nada demasiado diferente a los Prat Gay o Lavagna. Pero con una importante diferencia: los devaluadores de la UIA quieren pilotear ellos el “ajuste” que se viene, para arrancarle al gobierno las compensaciones del caso. Entre ellas, la creación de un “banco de desarrollo” que los financie a tasas subsidiadas. Por eso, la retirada de Peirano instaló una lucha encarnizada de fracciones capitalistas respecto de quién piloteaba esa “normalización”. El nombramiento de Martín Lousteau, actual presidente del Bapro, ha calmado por ahora los nervios de la UIA, con quien cogobernó el banco en estos años. Al joven ministro, el Bapro también le sirvió como “escuela” de maniobras contra los salarios y las conquistas de los trabajadores bancarios.

Los barones de la industria sueñan con reabrir el crédito internacional “para la expansión”. Pero si lo obtienen, es más probable que lo terminen usando para sacar el agua del bote. La inmensa hipoteca del pasado — una deuda que sigue representando más del 70% del PBI, junto a las nuevas exigencias del Club de París y los bonistas— tendrá como telón de fondo a una crisis bancaria internacional. En ese cuadro, la pretensión de bajar las tasas de interés sucumbe bajo la permanente salida de capitales, que “no ha remontado desde las elecciones presidenciales” (Ambito, 12/11). Lo mismo ocurre con la caída de los títulos públicos argentinos y hasta de la Bolsa.

Cuando Cristina asuma, también se habrá reinstalado con fuerza la crisis energética. Solamente en Córdoba, los cortes previstos en la industria podrían equipararse a los de julio pasado. Anticipando lo que se viene, el presidente de la asociación de “Grandes Usuarios de Energía” — donde revistan Aluar, Arcor, Fate o Siderca— lanzó su grito de guerra: “los electores estarán contentos, porque pagan el gas menos que la televisión por cable (y) la energía se convirtió en un bien de uso político” (Cronista, 11/11). En el reciente seminario de Idea, los mayores aplausos se los llevó el ex presidente brasileño Cardoso, cuando recordó su aumento tarifario del 200% en ocasión de la crisis energética de 1998. En oposición al racionamiento, la gran patronal reclama que las tarifas residenciales aumenten ahora.

Pacto Social

Con estos frentes de crisis abiertos, el futuro gobierno plantea realizar un “pacto social”, o sea, un cepo sobre los salarios para 2008 y 2009. Para la burocracia sindical, el ajuste salarial que convalide el “pacto” debe partir de lo que llaman una inflación “real” del 14% en 2007, “no la del Indec”. Sin embargo, los institutos de estadísticas del interior acusan, para este año, no menos del 22-25% de aumento. El “índice” de Moyano, por lo tanto, es casi tan trucho como el de Moreno, y convalida una caída del salario del 10% para 2007. Es falso, por lo tanto, que el 22-25% de aumento que la CGT pedirá para “ingresar al pacto” cubra la inflación de 2007 y “la prevista para el año que viene”. De todos modos, esa es sólo la cifra a negociar: “la Directiva cegetista aceptaría una pauta menor y que se llegue al porcentaje pretendido mediante aumento de adicionales o sumas especiales” (Cronista, 12/11). Es decir que el tira y afloje volverá a incluir una mayor intensificación del trabajo, a través de cláusulas flexibilizadoras. Moyano sólo muestra los dientes para forzar al gobierno a seguir pactando con él la liquidación de las conquistas obreras. Lo acaba de demostrar en la crisis de los “puntajes” del transporte en la Capital, donde levantó un paro nacional a cambio de nada.

Inmovilismo

La resultante de todas estas contradicciones explosivas es un brutal inmovilismo político. El “cambio que recién empieza” debuta confirmando a los Fernández, por un lado, y a los De Vido, por el otro.

El gobierno no puede renunciar a los métodos de camarilla para seguir gobernando, aún cuando éstos demuestren su agotamiento manifiesto. El “intervencionismo” del secretario de precios hace agua por todos lados, como se demuestra en el aumento del 30% en los combustibles o prepagas, y el 5% de incremento de la canasta básica sólo en el mes de octubre. En cambio, los colmillos del “gurka” del gobierno sí resultaron efectivos a la hora de golpear al Indec y a sus trabajadores. Pero en este caso, porque contó con la colaboración de las burocracias de ATE y de la CTA. La burguesía “lamenta” los métodos del arbitraje kirchnerista cuando golpea sus intereses particulares, como ocurre con las retenciones al campo. En cambio, celebra todos y cada uno de sus ataques a la clase obrera. No sólo en el Indec, sino también en la represión y el matonaje a los trabajadores del Casino, en los subtes, en el Indec, en el Pescado de Mar del Plata o en el Hospital Francés.

Los resultados electorales le sirvieron al gobierno para ocupar el centro político, a expensas de la derecha, por un lado, y del movimiento obrero y la izquierda que luchan, por el otro. Pero el enjambre de fracciones, lemas y cooptados que construyó esa victoria no alcanza para desarrollar un método de gobierno diferente.

Para la clase obrera y los explotados que enfrentan al gobierno, la etapa que se viene plantea una agenda de lucha y de estrategia política claras. La defensa del salario igual a la canasta familiar ajustado mensualmente; de un doble aguinaldo y de un aumento de emergencia frente a la carestía galopante; la lucha contra los impuestazos y tarifazos; contra el trabajo en negro, el tercerismo y las cláusulas flexibilizadoras; la defensa de las empresas recuperadas contra la tentativa de devolverlas a los vaciadores capitalistas; de las comisiones internas y cuerpos de delegados independientes, de los centros y federaciones estudiantiles. Esta gran agenda exige el desarrollo, en todos lados, de organizaciones autónomas del gobierno y de sus agentes burocráticos, en todas sus vertientes.

El kirchnerismo ingresa en su segundo período sin haber resuelto nada; los trabajadores, con la oportunidad de desarrollar su independencia política, es decir, la construcción de su partido propio.

Marcelo Ramal

POR LA REAPERTURA INMEDIATA DEL CASINO - FUERA LA PATOTA DEL SOMU

Defendamos al cuerpo de delegados

A cuatro días de los violentos incidentes generados por una patota de matones de la burocracia del Somu, el Casino de Puerto Madero continúa cerrado por orden judicial. Al cierre de esta nota, centenares de trabajadores se están movilizando a los Tribunales y al Ministerio de Trabajo para exigir la reapertura de las salas de juego.

En los últimos meses, el cuerpo de delegados del Casino inició un reclamo de salubridad ante las penosas condiciones de trabajo en que los trabajadores desarrollan su labor cotidiana. Un conjunto de asambleas fijaron el reclamo de reducción de la jornada y una etapa de movilización a fines de octubre con dos movilizaciones que recorrieron el centro porteño.

La formalización del reclamo ante la empresa motivó la convocatoria a asambleas informativas para el viernes en los horarios de descanso del personal. Dichas asambleas convocadas por el cuerpo de delegados del casino, nucleado en Aleara (juegos), tienen la particularidad de agrupar a todo el personal del casino, sin distinción de sindicatos, por el enorme respeto que esta conducción gremial de base se ha ganado entre los trabajadores.

En la noche del jueves, una banda de matones de la burocracia del Somu ingresó a la zona de descanso del personal ubicada en tierra. Para acceder al sector tuvo que sortear primero, a la prefectura, que controla cada milímetro de Puerto Madero. Y luego, pasar por una guardia de seguridad del casino que actúa en los hechos, como un “grupo de tareas”, dedicado a amenazar a los delegados y activistas.

Los casinos de Puerto Madero son un negocio gigantesco. Se calcula que recaudan más de 400 millones de dólares por año. No cualquiera ingresa. La presencia de esta banda en la zona durante horas, indica la existencia de una “zona liberada” por la patronal kirchnerista del casino.
Sobre la base de esta “zona liberada” los matones de la burocracia montaron una provocación brutal contra la asamblea del turno noche realizada en la madrugada del viernes. Cuando los delegados comenzaban a informar de las negociaciones con la empresa, la patota entró en acción golpeando a todo el mundo, recibiendo la colaboración de la prefectura y la seguridad interna del casino.

Los trabajadores salieron en defensa de su organización gremial. Durante horas resistieron el ataque fascista de la burocracia del Somu, mientras se iban congregando en la puerta de la empresa centenares de compañeros de los otros turnos alertados por el ataquey decenas de sectores gremiales que concurrieron a solidarse con la lucha de los compañeros , mientras la prefectura impedía su ingreso con un enorme operativo de seguridad.

La patronal responsabilizó al Cuerpo de Delegados de los disturbios anunciando que recurriría a la justicia.

La preparación del “pacto social”

El carácter podridamente patronal y antisindical de la burocracia quedó marcado por las declaraciones posteriores del Somu que denunciaban al Cuerpo de delegados del Casino por realizar “asambleas en forma periódica”. Es que el “Caballo” Suárez, mandamás del Somu, no es cualquier equino. Formó parte de la delegación de argentina que acompañó a Cristina Kirchner a la OIT en Ginebra, meses antes de que fuera elegida presidenta.

La provocación del Somu es un calco a la montada por la burocracia de UTA contra el cuerpo de delegados del Subte, que en combinación con la patronal de Metrovías y el gobierno ha organizado una patota que recorre los túneles amenazando y golpeando a los trabajadores, combinándolo con la promoción de causas penales que buscan descabezar la organización gremial independiente de los trabajadores del subte.

Es evidente que la patronal kirchnerista tuvo un guiño del gobierno para semejante provocación. Asistimos a un nuevo intento de descabezar un cuerpo de delegados combativos surgido al calor de la organización de más de 1.500 compañeros del casino que han logrado conquistas decisivas. La cuestión del famoso “encuadre gremial” actúa como taparrabos para ocultar el objetivo de golpear a esta masa de jóvenes que no se doblegan ni se resignan.

La defensa del Cuerpo de Delegados del Casino es una tarea de todo el movimiento obrero y popular.

¡Por la reapertura inmediata del Casino!

Defendamos al cuerpo de delegados

¡Fuera la patota!

Rubén Schofrin

Los obreros en huelga ocupan el Concejo Deliberante

En momentos en que culminaba en el Hotel Sheraton otra edición del coloquio empresario de Idea, y cuando funcionarios y concejales emprendían el fin de semana largo, los trabajadores del pescado producían otra jornada histórica de lucha.
Se cumplía un impresionante paro en toda la industria del pescado convocado por los obreros que ocupan el Soip. Los trabajadores en huelga marcharon, bajo una fuerte lluvia, al centro político y en la ciudad militarizada de Katz ocuparon el Concejo Deliberante.
Una lucha impresionante en julio arrancó un acta que establecía un plazo de cien días “para analizar y efectuar la registración” de los trabajadores en negro. Cumplidos los cien días del acta tenemos centenares de despedidos y ningún obrero efectivizado. Ya sin “mediadores ni gestores” (CGT, CTA), quedó planteada la movilización al centro del poder.
Al intendente Katz y al electo Pulti (actual concejal, que lleva varios períodos en ese puesto), pasando por los ministros de Trabajo, diputados y concejales sólo les preocupó la “libertad de trabajo” de los negreros. Por eso votaron en forma unánime la intervención de la Prefectura contra los obreros. Hicieron lo imposible para “llegar” al 28 de octubre. Como en los anteriores 17 años de “cooperativización” forzoza, no tomaron una sola iniciativa para terminar con el trabajo en negro.
Así que el viernes 9 y el sábado 10 entró la lucha contra el trabajo en negro al Concejo Deliberante... por la vía de la acción directa de la clase obrera.
Claro que la falta de representantes legislativos directos de los obreros en lucha se notó: ningún bloque ni concejal aceptó refrendar el petitorio obrero, que se anexó a la declaración del “honorable concejo”, con generalidades “constitucionales". Una comisión de los bloques monitoreará las negociaciones.
Pero el escrache ha sido monumental. El título de portada de La Capital (11/11) es “Unánime apoyo a los obreros”.


El petitorio plantea:
1. La reincorporación de los obreros despedidos con motivo del conflicto originado por la registración y a partir del día 1º de agosto pasado.
2. El pago de la garantía horaria (dos meses) a los 8 mil trabajadores de la industria del pescado que involucran a permanentes, temporarios y changas.
3. La anulación de todas las matrículas de las cooperativas que funcionan en el puerto relacionadas con la industria pesquera que han significado un verdadero fraude a la ley y que han perjudicado al fisco.
4. Un compromiso de parte del Gobierno Nacional de obligar a los empresarios a registrar en forma automática e inmediata a los trabajadores en el marco del Convenio Nº 161/75 y 171 de Conserva, sin modificaciones ni anexos posteriores.
5. La condonación de la deuda previsional, la cual es responsabilidad empresarial.
6. La aplicación del artículo Nº 26 de la Ley Federal de Pesca, que contempla que cada empresario que obtenga un permiso debe cumplir las obligaciones previsionales y fiscales.
7. La eliminación de las listas negras.
8. No armar causas policiales y/o judiciales a los trabajadores que ocuparon las instalaciones de la Municipalidad.
El compromiso público más importante es de una reunión para el miércoles con el Ministerio de Trabajo de Nación y la secretaría de Pesca, con una delegación de este movimiento de lucha.

En resumen, varias victorias en un mismo día.

1. Paro total del puerto. La camarilla de Salas-Verón lo había desautorizado.
2. Movilización aguerrida y decidida, a pesar de todos los obstáculos y la represión (es incalculable la cantidad de policias que “custodió” la movilización).
3. Ocupación del Concejo contra todo el operativo represivo.
4. Obligamos a presentarse a todos los concejales a dar la cara ante los obreros y toda la población.
5. Desocupamos el Concejo cuando nosotros lo decidimos y con la firme decisión de parar y marchar nuevamente el miércoles 14 si no hay soluciones.
Estamos cada vez más cerca de la victoria.

Fuera la patota del SOMU del Casino, fuera la represión en el puerto de Mar del Plata


Dos hechos gravísimos contra los trabajadores se han registrado en el día de hoy. En el casino de la ciudad de Buenos Aires una patota del SOMU (sindicato marítimo kirchnerista), asistida por la seguridad de la empresa, agredió a los trabajadores nucleados en el convenio de juegos de azar. Se trata de una reacción de burócratas sindicales desesperados por la simpatía de sus bases con la organización y las conquistas de los trabajadores del casino. Llamamos a todas las organizaciones obreras y populares a movilizarnos en defensa de los compañeros, por elretiro de la patota y de la represión llevada adelante por la seguridad de la empresa. Al mismo tiempo en Mar del Plata, en oportunidad del paro general de los trabajadores de la pesca reclamando la garantía horaria y movilizándose frente a la cámara empresaria, se produjo una brutal represión por orden directa del gobierno. Y de los empresarios. Reclamamos un paro de la CGT de Mar del Plata denunciamos este accionar contra la clase obrera en lucha ya que es la manera en que el gobierno prepara el anunciado “pacto social”.

PO 1016 Publicado 07/11/2007



¿Qué beneficio le ha deparado a los trabajadores la victoria ‘nacional y popular’ de Cristina Fernández de Kirchner?

En el Indec se ha producido el despido de los trabajadores que luchan contra la manipulación oficial.

Avanza allí, además, un ‘modelo’ que se está aplicando en otros lugares de trabajo y en especial en el Subte.

Consiste en desaforar delegados y promover suspensiones como antesala de despidos.

También consiste en infiltrar a elementos de las burocracias sindicales en el marco de nuevas contrataciones de personal, con la finalidad de liquidar a las comisiones internas o cuerpos de delegados que pelean por las reivindicaciones del conjunto de los compañeros.

Desde el gobierno se alienta una política de copamiento de las organizaciones populares que se han mantenido independientes de su tutela.

Asegurar la buena marcha de este copamiento es un objetivo estratégico del ‘pacto social’ en el cual se quiere enchalecar a los reclamos de los trabajadores.

Entre la manipulación de los índices de precios y el estrangulamiento de las organizaciones sindicales, el gobierno pretende imponer convenios de trabajo que anclen la inflación a costa del salario.

La otra gran noticia post-electoral es la reafirmación de la intención de revertir a sus antiguos dueños vaciadores a varias empresas que fueron recuperadas por sus trabajadores, o a re-privatizarlas para saldar las cuentas con los acreedores.

En otros casos se busca forzarlas a que se asocien a capitales privados mayoritarios.

Es una amenaza que se ha hecho explícita, por ejemplo, en los casos de Zanón, el Hotel Bauen y el Frigorífico Yaguané.




En otro plano, la Presidenta electa se ha encargado en hacer saber, por ella misma, que no permitirá la despenalización del aborto.

Quizá pretenda con ello evitar que se arruine la fiesta de confirmación de su hija, pero no ignora que el aborto clandestino mutila y mata a decenas de miles de mujeres por año.

¿No sabe, como mujer, que la reivindicación del derecho al aborto fue aprobado por miles de luchadoras en el Encuentro nacional de la Mujer?

Es obvio que el clero también está invitado al ‘pacto social’.

Pero el gobierno no debería ignorar que “la única verdad es la realidad”.

La realidad es que la ropa no baja sino que aumenta, que los combustibles se están disparando y que los precios de los alimentos no paran de subir.

Esto explica que se haya popularizado el reclamo de un Doble Aguinaldo, que fuimos los primeros en proponer desde estas páginas.

Los trabajadores tenemos que defendernos a nosotros mismos, no tenemos ningún escudo que nos proteja del proceso capitalista en curso.

¿O los diarios no nos están diciendo que los principales bancos del mundo están sufriendo quebrantos enormes, que ni siquiera el poderoso imperio norteamericano consigue rescatar?

Esto ya está afectando las condiciones económicas internacionales, y lo hará mucho más en un tiempo muy corto.

No serán los gobiernos capitalistas los que protegerán al pueblo de las contradicciones y crisis del capitalismo.

Los trabajadores de Argentina lo sabemos por experiencia.

PO 1016



Empresarios nacionales e internacionales y el conjunto de la burocracia sindical han comenzado a debatir una de las principales promesas electorales del gobierno: el establecimiento de un “pacto social”

El corazón del llamado “pacto social” es un acuerdo de por lo menos cuatro años coincidente con el propio mandato de Cristina Kirchner. Consistiría, en lo esencial, en dos acuerdos salariales bianuales con una pauta de inflación previamente estimada, a lo que se sumarian dos o tres puntos por “productividad” del trabajo.

Los grandes grupos cerealeros aceptarían como “contribución” al pacto que se aumenten de 20 al 27% las retenciones por la exportación de la soja y del 26 al 35% las del trigo, en momentos en que ambos cereales han trepado a los precios más altos de la historia. Las empresas ligadas al transporte “aceptarían” una rebaja en los escandalosos subsidios que hoy les da el gobierno, a cambio de un ajuste en las tarifas del orden del 20%. Por su parte, los pulpos de la salud “aceptarían” este pacto social con la concesión previa de un aumento estimado en un 24% de la medicina prepaga. Las empresas de la alimentación no han reclamado nada, simplemente se han adelantado a la remarcación de precios en forma más anticipada que nadie y lo seguirán haciendo hasta fines de febrero-marzo, cuando “aceptarán” el eventual “congelamiento de precios” que provenga del “pacto”.

La primera conclusión que salta a la vista es que cualquiera sea el devenir de este “pacto”, antes de que se oficialice todos habrán incrementado considerablemente los ya grandes beneficios que vienen obteniendo de la “reactivación” K. Todos, claro, menos los trabajadores.

La burocracia sindical, profundamente dividida en su lucha interna por la dirección de la CGT, acuerda también con el “pacto” pero se apresta, igual que las patronales, a consolidar previamente su caja con un reclamo inmenso de subsidios gubernamentales para las obras sociales que hoy constituyen el gran botín del aparato sindical. Moyano, además, reclamó que se mantenga otra "caja": abogó por la continuidad de De Vido y todos sus secretarios, entre los que se cuentan funcionarios provenientes del sindicalismo.

Sin embargo, mientras han comenzado una pelea fuerte por el reclamo de las obras sociales, ya hablan de que aceptarían un aumento de alrededor del 16% correspondiente a la inflación pautada para 2008, algo similar a lo que ya pautaron en las paritarias de este año. A esta altura de noviembre, el acuerdo salarial que pautaron es un inmenso cepo salarial, pues, como ya han reconocido hasta las patronales automotrices, el aumento de las paritarias ha sido largamente absorbido por la inflación cuando todavía no llegan las fiestas, momento en el que históricamente crece la remarcación de precios.

La iniciativa de Cristina K de un “pacto social” no es sólo de consumo interno. Los grandes pulpos españoles con injerencia fundamental en la energía, las comunicaciones y el transporte exigen lo que ellos llaman “reglas claras de juego”; son los más osados en reclamar este “pacto social”. Algunas declaraciones están cercanas al chantaje abierto. “Sin paz social no traeremos los cuarenta aviones que prometimos para Aerolíneas”, declaró Gonzalo Marsans, dueño de Aerolíneas (El Cronista, 5/11).

El futuro de este pacto social no lo delinearán los políticos del parlamento ni la burocracia sindical; ellos sólo serán un instrumento para garantizar lo que verdaderamente importa: las cuantiosas inversiones en Argentina y las grandes ganancias de los pulpos industriales y cerealeros internacionales.

La presidenta electa aspira, con el “pacto social”, a jugar el papel de árbitro que no pudo imponer Kirchnner en una situación financiera internacional más favorable.

La crisis financiera internacional que se extiende en todo el mundo le quitará rápidamente márgenes de maniobra.

El otro escollo será la propia intervención de los trabajadores que se levantarán contra otra estafa a sus salarios y a sus condiciones de trabajo. Algunos economistas ya señalan que la inflación pautada para 2008 no va a estar por debajo del 20%. El pacto social contiene un ataque adicional a los trabajadores: significa la liquidación de las paritarias por cuatro años. Es decir que seguirán sin reconocerse las categorías “chupadas y achatadas” por más de tres reconversiones tecnológicas; que seguirán los contratos basuras, los encuadramientos truchos, los contratados sin pasar a planta permanente, y también el trabajo en negro.

A pesar de la enorme autoridad que tenía Perón sobre los trabajadores, el pacto social que diseñó en 1973 terminó en una rebelión popular: la enorme huelga general de 1975 y el estallido de la propia burocracia sindical. La grandiosa movilización de los trabajadores que terminó con aquel pacto social sólo fue parada a sangre y fuego por la dictadura militar. Con mucho menores posibilidades de arbitraje sobre las masas, los Kirchner se van a meter en un callejón que posiblemente no tenga salida.

No vamos a esperar nada de los acuerdos con los pulpos internacionales, los banqueros y la burocracia. Hay que comenzar a quebrar el pacto ya. Salir a pelear por el doble aguinaldo frente a la inflación que nos devora, por un salario igual a la canasta familiar y para terminar con el trabajo en negro, los contratos basura y los encuadramientos truchos. Esa es la perspectiva para el movimiento obrero, que debe estar íntimamente ligada a la acción directa, al ejercicio de la democracia sindical y a la construcción de una herramienta política de la clase obrera. Su propio partido.

Juan Ferro


PO 1015 Publicado 01/11/2007


Cristina de Kirchner se llevó apenas el 34% del padrón electoral, pero obtuvo una importante victoria política.

No porque les hubiera cortado las alas a sus improvisados rivales del campo capitalista
-el mismo que ella representa.

Sino porque neutralizó en el plano político-electoral a las grandes luchas que desafiaron al gobierno de su marido.

Ganó en las rebeldes Santa Cruz y Gualeguaychú, e incluso corrió a un lado a Romero, el gobernador de Salta, capitalizando allí la lucha popular.

Algunos laderos del gobierno, que se le sumaron desde la ‘izquierda’, ganaron en algunos distritos importantes del Gran Buenos Aires, reforzando la ilusión de que se puede “construir poder popular desde arriba”.

El oficialismo cree que ha logrado, con estos resultados, “integrar el conflicto social”, claro que después de haber intentado resolverlo por medio de la Gendarmería o con las patotas del jefe de Gabinete.

La Presidenta electa aspira a jugar el papel de árbitro que tanto le costó desempeñar a su marido.

Sin embargo, la agenda que tiene por delante pasa por nuevos compromisos con los usureros internacionales; por poner en marcha el aumento de tarifas de combustibles, energía y transporte; contener en semejantes condiciones la inflación sin afectar las ganancias de los capitalistas; reprivatizar el petróleo en beneficio de su socio Repsol; acompañar a Bush que quiere atacar a Irán; y así de seguido.

La crisis financiera que se extiende como mancha de aceite tampoco le deja márgenes de maniobra.

Las tareas sociales pendientes no figuran en el orden del día de la nueva presidenta.

El inmediato pago de un doble aguinaldo para hacer frente a la inflación, un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, poner fin a la flexibilización y al negreo laboral, recuperar los recursos básicos, oponerse a la guerra internacional del imperialismo promoviendo la unidad independiente de América Latina.

El oficialismo vive su cumbre, que es el peor lugar para encarar una caída.

Llamamos a proseguir la lucha por la agenda de los trabajadores.

Midamos al nuevo gobierno con la vara de nuestras necesidades.